
Una societat addictiva
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L'ofici de viure
A Catalunya Ràdio Amb Gaspar Hernández Avui
una societat addictiva a l'ofici de viure.
Diu el filòsof José Antonio Marina, el món està preocupat per l'augment de les addiccions. N'hi ha de molts tipus, a les pantalles, al sexe, a les compres, a les drogues. El seu llibre, La vacuna contra les addicciones, hi escriu, "Som una espècie amb fràgil equilibri que intenta trobar la felicitat, que necessitem estabilitat i, malgrat tot, un impuls constant d'amplificar les nostres possibilitats, ens desestabilitzar. Som en una cruïlla amb múltiples camins". Això, afegeix, ens pot fer caure en addiccions que són un dels grans problemes que afronta la nostra cultura. Per a molts observadors són la malaltia de la societat moderna. Vivim en un món on tot ens porta a consumir, a actuar contínuament, on se'ns creen falses necessitats que creiem que hem de saciar i ens fan oblidar les que realment són necessàries. Diu José Antonio Marina que el nostre cervell és literalment un nyap evolutiu en constant lluita entre el desig i la raó. Això ens porta a viure en una societat addictiva on es creen les personalitats claudicants, com ell les anomena, sobretot entre els joves, que són fàcils de persuadir, dèbils i incapaços d'afrontar els problemes i amb una baixa tolerància a la frustració. I la vacuna contra aquesta situació, diu el nostre convidat d'avui, és la filosofia, que gràcies a la seva capacitat de donar solucions, enforteix les persones i augmenta els seus recursos cognitius, emocionals i executius.
Hoy José Antonio Marina, al oficio de viura, presentando la vacuna contra las adicciones que ha presentado Ariel. José Antonio Marina, bienvenido. Gracias por ser nosotros. Un placer.
Gracias por recibirme en tu programa.
He dicho un placer en catalán y ya he dudado, porque he pensado, bueno, solo faltaría que este placer no fuese bueno, que no lo pudiésemos controlar con la voluntad, porque habla mucho del placer, del deseo.
Sí, es un tema que cuando lo explico. Produce un cierto escándalo decir que el placer es y el deseo que antecede son una chapuza evolutiva lo de chapuza evolutiva tiene su razón de ser ya los fisiólogos habían hablado muchas veces de chapuzas anatómicas por ejemplo nosotros tenemos una columna vertebral que no está diseñada para andar a dos pies sino para andar a cuatro patas. Entonces se ha ido modificando para aguantar la vida de estación, pero nos duele la espalda. Durante toda la evolución, el cerebro del feto, después del bebé, pero vamos, el del feto, ha ido creciendo porque necesitaba tener cada vez más información y entonces ha hecho que crezca también el cerebro, perdón, el cráneo, pero el canal del parto de la madre no se ha enterado. Entonces, ¿qué pasa? Que el parto es muy difícil. De manera que los fisiólogos conocían que había chapuzas evolutivas fisiológicas. Pero yo creo que conviene decir que también las hay en el cerebro. El cerebro también se ha ido configurando un poco a salto de mata y entonces hay sistemas que no funcionan muy bien, han aparecido en distinto momento evolutivo y no acaban de casar. Uno de ellos es nuestro sistema emocional, es muy antiguo y cambia con poca rapidez, mientras que la corteza cerebral es muy moderna y aprende con mucha rapidez. La corteza es el centro de la razón y entonces la razón aprende y las emociones no aprenden.
En la acción pues vemos muchas contradicciones. Quien mueve a la acción son las emociones y los deseos que tienen la energía pero no son de fiar. En cambio quien es de fiar es la razón que sin embargo no tiene fuerza para mover. Entonces tenemos ahí como dos sistemas. Y todo nuestro intento, a través de los sistemas educativos sobre todo, es ver cómo conseguimos que esos dos sistemas funcionen de la manera más armónica. Y lo conseguimos a veces solo. Y en el caso de las adicciones está clarísimo. El deseo del adicto es tomar droga. Él sabe que es destructivo para él. De manera que su razón le dice que no las tome. Pero su lucha está que en ese momento en que ya tiene a contra de una decisión, su capacidad de hacer caso a la razón es muy escasa. Y por lo tanto. Acaba, digamos, claudicando. Y ese fenómeno es el que me gustaba, el que me pareció importante porque moviliza prácticamente todos los conceptos fundamentales de la psicología, de la neurología y también de la filosofía, de manera que es un tema que aunque parece que es muy concreto. Pues nos introduce en los laberintos más complicados de la mente humana.
Hoy empezamos la temporada número 20 de este programa de L'Uffici de Vibra de Catalunya Radio. Y bueno, es un programa, como le comentaba antes, usted ya nos acompañó hace ya muchos años sobre psicología, espiritualidad, hemos hablado mucho de filosofía, también han venido grandes maestros espirituales de todo el mundo. Y algunos de ellos han citado al que fue un referente espiritual para muchas personas del siglo pasado, que fue Jiddu Krishnamurti, que decía que no es sano estar adaptados a una sociedad profundamente enferma. Entonces, ¿hasta qué punto José Antonio Malina compartiría esta frase en un momento en que además tenemos todas las adicciones de las que hablaremos hoy? Sí, completamente,
porque ahí yo creo que no es, hay que pensar que es un maestro espiritual, pero que muy pendiente de la experiencia real, es decir, la interpretación que hace, es la misma que hace una parte importante en este momento de la psiquiatría, que dice, vamos a ver, un trastorno mental, ¿Es una falta de acomodación a una realidad normal o es una acomodación a una realidad anormal? Lo que está diciendo la cita que tú has citado es la realidad anormal y entonces si queremos adaptarnos a esa tarea acabamos siendo nosotros también patológicamente anormales. En el caso de las adicciones, se dan una influencia en doble sentido. Es verdad que la sociedad actual es adictiva y que entonces si queremos adaptarnos a la sociedad actual vamos a ser dependientes porque todo está. Todo está presionando para que seamos personas crédulas, personas impulsivas, personas fácilmente persuadibles, y que tengamos poca capacidad de enfrentarnos a la situación. Y todo eso produce una situación de dependencia grave. La otra parte es que todo eso se da porque nuestra situación de origen, Es ser crédulos, ser impetuosos y ser dependientes. Para librar a los dioses tenemos que hacer un gran esfuerzo. Entonces, en el momento en que la comodidad es. Digamos, la cara accesible de la felicidad, y en que el esfuerzo se considera que es una carga, pues estamos favoreciendo el retroceder hacia esas posturas de origen, que son posturas de gran dependencia y de gran vulnerabilidad. Y eso es lo que, desde el punto de vista educativo y filosófico, creo que hay que contrarrestar y decir, cuidado, que eso es un problema.
Y aquí la propuesta inicial y la propuesta de todo el libro es que precisamente la filosofía se nos dé esta vacuna contra las adicciones, la filosofía que empieza diciendo que las últimas aventuras postmodernas la han dejado anémica y deprimida, pero que se ha olvidado que desde su nacimiento su objetivo ha sido alcanzar el máximo nivel de respuesta a los problemas más hondos, o sea, que es una propuesta práctica.
Sí, porque muchas veces, por eso, no es un libro de autoayuda, la autoayuda va por otro lado. Es un libro de decir, las adicciones plantean una serie de problemas que son problemas de tal profundidad que ni siquiera la psicología puede tratarlos. ¿Por qué? Porque son problemas que tienen que ver con la libertad. Son pruebas que tienen que ver con la voluntad, que luego si quieres hablamos de ella, y que tiene que ver también con la influencia que tiene la sociedad en la estructura de la mente humana, de manera que son tal cantidad de temas que hace falta la visión general que debe tener la filosofía para poder aprovechar otros saberes dispersos en un modelo explicativo general de un tema tan complejo como ésto.
Los humanos hemos vivido, escribe, tradicionalmente bajo regímenes políticos y religiosos que consideraban la obediencia como la virtud social fundamental. Cuando se impusieron instituciones liberadoras como la democracia o el mercado, tuvimos la desagradable experiencia de que ellas, que habían nacido para proteger la libertad de elección, generaban nuevas sumisiones. Y lo mismo nos está sucediendo con las nuevas tecnologías digitales. Ahora sabemos el motivo. Las nuevas tecnologías debilitan la competencia del sujeto, sustituyéndola por un sistema de diálisis heurística. Este concepto que tiene mucha importancia en el libro.
Sí, pero me gustaría que nuestros oyentes comprendieran bien lo que quiero decir. Hay instituciones absolutamente magníficas. Que sin embargo pueden producir efectos secundarios peligrosos. Y pongo dos ejemplos. El ejemplo del mercado y el ejemplo de la democracia. Vamos a ver. El ejemplo de la democracia se basa en el voto de las personas. El voto de las personas deriva de sus opiniones. Entonces, ¿cuál es la tentación del político? Voy a ver si consigo hacerme con las opiniones de la gente para manejar su voto. Entonces, para poder manejar las opiniones de la gente, ¿qué se puede preferir? ¿El tener un votante lúcido, crítico, exigente? Obtener un votante crédulo y emocional, porque le voy a persuadir mejor y le voy a manejar mejor. De manera que muchas veces, ni siquiera conscientemente, el político lo que quiere es volver al régimen antiguo, al régimen de la obediencia y de la credulidad, porque es mucho más fácil. En el sistema de mercado, hombre, tener un mercado libre sin duda alguna es estupendo, pero claro, el actual sistema productivo hace que la economía ya no produzca lo que la gente necesita, sino que produzca más cosas. Entonces, si yo tengo un exceso de producción, tengo que convencer al posible cliente de que consuma cosas que ya no necesita. Tengo que crear necesidades y de eso se encarga el sistema publicitario. Entonces, para el sistema publicitario, para los géneros de la publicidad, ¿qué les conviene? Tener un cliente exigente, crítico, lúcido, bien informado o tener un cliente compulsivo.
Aquí las nuevas tecnologías ayudan muchísimo.
Y con las nuevas tecnologías sucede lo mismo. Yo he seguido desde su funcionamiento, porque tengo muchos años desde que se inventó el tema de la inteligencia artificial. Si es verdad que el año 56 que nace la inteligencia artificial, yo tenía 17 años, pero lo he seguido desde entonces. Cuando apareció, sobre todo en las grandes universidades americanas, la tecnología digital eran revolucionarios, eran libertarios, es decir, lo que creían es que la tecnología digital, sobre todo internet, iba a producir una enorme liberación de la gente, por fin iba a poder tener acceso a toda la información, iba a poder expresar su opinión, los hackers primeros eran libertarios. Y nos hemos llevado la triste sorpresa de que se han convertido en instrumentos de manipulación y además diseñados para manipular. Me gusta recordar a nuestros oyentes que el día, creo que fue el 20 de mayo pasado de este año, un juzgado de Los Ángeles condenó por primera vez a dos grandes plataformas, a Facebook y a Google, por haber causado adicción a una persona. Una chica que en este momento creo que tiene 22 años presentó una querella diciendo yo me enchufé a las redes sociales cuando tenía 13 años y me ha perjudicado porque me ha convertido en una adicta a las redes sociales. Y pues no quería contestar dos grandes firmas y el juez le dio la razón a ella. De manera que reconoció que había un diseño adictivo dentro de estas tecnologías. Bueno, eso influye también, como has dicho antes, porque todas estas cosas lo que tratan por intereses distintos pero convergentes, en que la capacidad de enfrentarse a los problemas o de tomar decisiones informadas, racionales, firmes, disminuye. Lo que llamó la competencia heurística, que es una palabra rara, pero que todos utilizamos en la fórmula eureka, lo encontré.
Pero usted dice, ojalá se pusiese de moda
y fuese más conocida esta palabra. Claro, porque a mí me gustaría, el centro de la educación tiene que ser. Fortalecer la competencia heurística de nuestros alumnos. Es la competencia de enfrentarse con problemas. ¿Con qué problemas? Con todos. Con problemas emocionales, sociales, pero también físicos, científicos, matemáticos. Pero mi propuesta, que yo creo que está bien justificada, es que hay una tecnología general de enfrentamiento de problemas que se podría enseñar y que es válido para todos los problemas. Y que en cuanto nos fijamos un poco vemos hasta qué punto puede ser necesario. Yo hace dos años escribí un libro un poco novelado para adolescentes, que comenzaba con un hecho que yo había vivido hace años, porque cuando un chico de Fuente Ravía, Joaquín, se suicidó por acoso escolar. Fue el primer caso y nos sorprendió a todos mucho. Bueno, en esta narración, un alumno de un instituto se suicida por acoso. Entonces, a los 15 días, la profesora de matemáticas dice a sus alumnos. Mirar, durante este mes no vamos a tratar problemas de matemáticas, os voy a enseñar un método general de resolución de problemas. Porque lo que le pasó a Joaquín es que se enfrentó con un problema, no supo cómo. Solucionarlo y entonces la única la única salida que encontró fuera salida del del suicidio ahora sabemos desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico que muchos de los trastornos psicológicos tienen como origen el verse desbordado por una situación. Ante la cual no se tienen recursos suficientes para enfrentarse. En términos técnicos se llama el coping, el afrontamiento, pues carecen de ellos y entonces es una situación de angustia, de estrés, de indefensión que tiene como mala salida pues un trastorno mental o conductas adictivas o conductas más dramáticas como el suicidio. De manera que ese es el centro de todo el desarrollo de la inteligencia humana porque el objetivo de la inteligencia humana no es conocer, no es inventar cosas, es resolver los problemas. Que afectan a la vida de todos los días y, por lo tanto, a la supervivencia.
En ese sentido, escribe que la pedagogía debe aprovechar la índole heurística de la inteligencia humana. El aprendizaje basado en problemas ha demostrado su eficacia educativa. Aunque el futuro es imprevisible, podemos estar seguros de una cosa, planteará problemas como siempre. Entonces, las drogas no solucionan el problema.
Yo lo he dicho, y la gente se escanderice cuando me lo oye decir, las drogas no son un problema. Las drogas son una mala solución a un problema y por tanto lo único que podemos hacer es vamos a ver si atacamos el problema. Para evitar que el camino hacia las drogas sea la única solución, una especie de tobogán, que una vez que ya te has subido al tobogán, por allí te vas a despeñar hasta el final. Claro, porque como dicen, nadie quiere ser adicto. Ah, no, nadie. Hay una frase que he citado varias veces de Burroughs, que fue un adicto, que además su obra John Keaton tuvo un éxito en su generación, una influencia enorme, y decía, literalmente, Una mañana me desperté adicto. ¿Qué quiere decir esta cosa? No, yo hasta entonces había estado consumiendo drogas, pero fue una mañana cuando dije yo estoy ya a merced de las drogas, ya no puedo tomar las decisiones. ¿Por qué ahí se da? Una evolución hacia la adicción que yo creo que conviene precisar. En el caso de las drogas, pero da lo mismo en el caso de las pantallas, o en el caso del juego, en el caso de conductas adictivas. El primer contacto con el objeto desencadenante es lúdico, casual, pues porque estaba aburrido, o porque el grupo me lo sugirió, bueno. Eso no tiene en principio ningún problema. El problema empieza en la siguiente etapa que
es cuando de ese uso casual se convierte en abuso. El abuso es cuando ella produce algún efecto nocivo en la vida de esa persona o en su relación con su familia o con el trabajo. Ya hay un problema. Pero todavía hay luego otra etapa que es averiadamente grave, que es cuando ese abuso se convierte en adicción. ¿Qué se caracteriza? Porque ya la víctima ya piensa que esa adicción es lo único que puede arreglar sus problemas. De manera que ya no es que produzca daño, es que es la única solución y, por tanto, no puedo prescindir de ella. Y, en segundo lugar, que si hace algún intento para dejarlo, produce fenómenos de abstinencia o fenómenos del llamado mono. De manera que ese es, digamos, el camino del tobogán. Al final es cuando uno se da cuenta que ha perdido el control. Eso es lo específico de la adicción y por lo tanto ya la capacidad voluntaria está desconectada y la libertad resulta prácticamente inexistente. Y ahí actuar con esas personas es muy complicado. Y es verdad. Y lo comento aquí por tu programa, que en algunas veces la solución viene cuando las personas adictas son capaces de encontrar algún enganche espiritual. Por ejemplo, todos los procedimientos de los doce pasos que se utilizan en Alcohólicos Anónimos es un tipo de metodología para sacar de las adicciones que sin embargo tiene una estructura espiritual muy básica.
Se basa en que el adicto reconoce que él no es capaz de salir de la adicción. Y que entonces necesita alguna ayuda. De manera que, porque efectivamente ahí hay un colapso de las capacidades racionales voluntarias de la persona y eso es lo que hace que sea tan difícil salir de ellos. Y por eso lo importante es, vamos a ver si podemos prevenirlo, porque la decisión se puede tomar antes de ser adicto.
También contempla usted, José Antonio Marina, la conexión, digámoslo así, con el más allá, con algo más elevado. Habla de la entelequia.
Sí, eso es porque dentro de esta configuración tan extraña que tenemos los seres humanos, hay una constancia en todas las culturas, en todos los momentos históricos, Si tuviéramos una especie de instinto de superación, instinto de ir más allá, si lo quieres llamar con conceptos más filosóficos, un cierto anhelo de trascendencia en el sentido transcender es bueno lo que está más allá de lo que está a mano y que se que se que se manifiesta de muchas de muchas formas en unas culturas se manifiesta por una tendencia más religiosa en otras como por ejemplo culturas orientales. Que no puedes decir, como el budismo o el confucianismo, que sean religiosas en el sentido occidental, pues porque no suelen tener la idea de Dios, sino tienen la idea de un mundo diferente, de un mundo absoluto frente al mundo relativo, pero hay un impulso, o si quieres puedes decirlo, un instinto, porque venimos con el de fábrica, de decir, yo sé que soy finito, que soy muy limitado, que el mundo es finito, que el mundo es muy limitado, pero no me conformo. Y eso a mí me ha intrigado mucho, porque te presento una interrogante. Bueno, esto es únicamente una respuesta psicológica. ¿De dónde viene esa respuesta? Los psicólogos evolucionistas lo que dicen es que esas grandes emociones, esas grandes preferencias que ha tenido la humanidad han sido resultado de un proceso evolutivo en que el tener esas creencias. Aumentaba la capacidad de supervivencia de una
persona o de un grupo. De manera que entraba dentro de una especie de sistema defensivo de las personas, igual que, por ejemplo, los sentimientos de altruismo. Hay una frase muy común en la antropología que es. Para una persona individual el egoísmo es la mejor solución, para un grupo el altruismo es la mejor solución. Entonces, como realmente nosotros no podemos decir que vivamos aislados, el altruismo forma parte de nuestras herramientas para la permanencia de la sociedad. Y un poco es posible que esta especie de aspiración a la trascendencia, que se da incluso en cosas muy concretas, es decir, no es verdad que la gente quiera siempre el bienestar y la comodidad. Ayer estuve viendo un documental sobre los alpinistas que arriesgan su vida por hacer los 14.8 mil. Pero ¿qué mosca les ha picado a estos? ¿Qué sufren? ¿Les tienen que amputar los pies porque se les llenan? ¿Qué les pasa? No, no, pues tienen una especie de enorme motivación de superación. Y esa enorme superación, que en este caso es de ascender, en otros casos es de llegar a la entelequia, que es una palabra griega que significa telos, significa fin. Que en nuestra sociedad tampoco hoy no está muy bien. No, no, no, porque fíjate que entelequia significaba llegar a la plenitud. Y sin embargo ahora la palabra es una fantasía absolutamente tonta. Estamos atravesados por un impulso y es un impulso
que a mí me gusta hablar de él porque creo que es uno de los componentes de la felicidad. Ya sabes que la felicidad, pues todo el mundo habla de ella, pero es muy difícil definirla. Pero yo cuando se lo iba a explicar a mis alumnos, decía, mirad, me encuentro ahora en una situación parecida. A la de una madre que ve que su niña está dibujando. Y le dice, Jane, ¿qué estás dibujando? Y la niña dice, estoy dibujando a Dios. Pero ¿cómo vas a dibujar a Dios si nadie sabe cómo es? Y la niña, con mucho desparpajo, dice, pues lo van a saber dentro de cinco minutos. Y dice, bueno, pues ahora, dentro de cinco minutos, vais a saber lo que es la felicidad. Entonces le daba una definición advirtiéndole, cuando se da una definición, Significa que todas y cada una de las palabras de la definición son importantes, que no se puede ni olvidar ni cambiar. Una definición es una definición. Y es, la felicidad es la armoniosa satisfacción de tres grandes deseos. Que son los que tenemos los seres humanos. El primer deseo es la comodidad, pasarlo bien, el placer, son los deseos hedónicos, eso todo el mundo lo entiende. Ya, pero eso no es lo único, porque además de eso, tenemos un deseo de tener relaciones personales agradables, amistosas, amorosas. Cuidado, que esas algunas veces van en contradicción con la comodidad,
por eso la definición dice armoniosa satisfacción. ¿Por qué pueden ser difícilmente compatibles? Imaginaros que yo estoy deseando volver a casa pensando, me voy a sentar, me voy a tomar una cerveza, voy al periódico, voy a poner música, fantástico, qué bien lo voy a pasar, de eso es lo único. Pero pienso, mi mujer ha estado todo el día sola, va a tener ganas de hablar. Yo quiero tener buena relación con mi mujer. Entonces, ¿qué hago? Ahí hay dos deseos que, de alguna forma, parecen no compartir. De manera que yo tengo que decir, o me doy. Lo paso bien con esto, o me ocupo de mi mujer, o intento compatibilizar los dos. De manera que por eso, pero los dos no necesitamos. Bueno, ya, si tengo una vida cómoda y además tengo unas relaciones afectuosas estupendas, con eso, ¿qué más quiero? Bueno, pues ahí aparece el otro deseo del que estábamos hablando, que es que todos necesitamos sentir de alguna manera que progresamos. Que somos significativos, que no somos insignificantes, que lo que hacemos tiene un valor, que estamos comprometidos en una tarea que vale la pena. Y si queremos ser felices del todo, necesitamos también eso, porque ahí es donde se desarrolla, eso que estamos llamando un poco coloquialmente, el instinto de la trascendencia, el instinto de no me conformo con menos. No sé muy bien lo que es el más,
pero no me conformo con menos. Y eso es cierto que es un motor de la inteligencia humana muy potente.
En el libro recoge este fragmento de Seneca. ¿Hasta cuándo las mismas cosas? Me despertaré, me dormiré, tendré apetito, me hartaré, tendré frío, tendré calor, ninguna cosa tiene fin, sino que todas las cosas se ligan en un círculo, huyen, se persiguen, la noche empuja, etc. No hago nada nuevo, no veo nada nuevo, a fin de cuentas esto da náuseas. Esto ya lo decía Seneca. ¿Hasta qué punto el aburrimiento? Guarda relación con las adicciones?
En algunos casos es clarísimamente el antecedente de las adicciones. Y ahí además sí tenemos una posibilidad de encontrar uno de esos hilos de investigación que es importante, porque al hablar de las adicciones, una de las preguntas que nos hacemos es si la propensión a las adicciones es una propensión de la personalidad, ¿O es únicamente una consecuencia de la situación? En el caso del aburrimiento, sí hay personalidades que aguantan temperamentalmente, desde su nacimiento, aguantan muy mal el aburrimiento. Es decir, necesitan estar recibiendo continuamente estimulaciones de fuera, porque si no, se encuentran mal. Era lo que ya un gran psicólogo, Eisen, dijo, son las personalidades extrovertidas. Porque las personas extrovertidas están siempre buscando muchos espacios ruidosos, muchas actividades, porque en cuanto se encuentran sin esas estimulaciones, literalmente se hunden y no pueden aguantar el aburrimiento. Entonces tienen que buscar estimulaciones externas. Y una de las estimulaciones externas que pueden encontrar es precisamente las drogas o cualquier otro tipo de adicción. Pero fíjate que al leer, al escribir este libro, muchos relatos autobiográficos de personas adictas, hay una anécdota que se repite mucho y que a mí me sorprendió. Un toxicómano tiene el problema de que tiene que encontrar droga. De manera que, muy bien, ya se ha puesto la inyección o lo que sea, pero ahora empieza otra etapa. Tengo que encontrar la próxima dosis. Y eso le puede consumir el día entero. Y dices, qué horror, estar todo el día pensando dónde consigo droga.
Pero cuando les preguntabas, oye, ¿y por qué no te desenganchas de esto? Pues muchos decían, ¿qué hago el resto del día? Es decir, es que el estar con una finalidad. Que es tengo que encontrar droga, les estaba manteniendo en un estado que les liberaba de esa especie de hundimiento que era el no tengo nada que hacer. Por eso, en la vacuna contra las adicciones, una de las vacunas que recomiendo es necesitamos fomentar en nuestros chicos y chicas en el momento en que tienen que recibir esta vacuna una posición activa, una posición llena de proyectos. Porque el proyecto es lo que engarza con esa especie de necesidad que tenemos de buscar una meta, de dar un sentido a la vida. Ten en cuenta que cuando hablamos de sentido de la vida, muchas veces pensamos que es una cosa muy metafísicamente alta, pero la palabra sentido tiene dos significados. Una es, encuentro sentido una frase cuando encuentro su significado, y otra cosa, el sentido de una calle es hacia un sitio, de manera que son dos cosas, dirección. Y el significado que es cómo meto este hecho o esta anécdota o esta idea dentro de un marco explicativo más amplio. Cuando no encuentro ningún marco explicativo es como cuando digo no encuentro el sentido de lo que ha hecho esta persona porque no sé dónde meter este comportamiento que me parece ahora completamente sin sentido. Y lo otro es hacia dónde vamos.
Y hacia dónde vamos es necesitamos una meta. Y como una persona no tenga ninguna meta, que es uno de los componentes de la depresión, ¿para qué me voy a despertar?, ¿para qué me voy a levantar?, si no tengo nada que buscar, no tengo nada que vaya a dar sentido a mi actividad. Entonces es ahí donde desde el comienzo tenemos que enseñar a nuestros chicos y chicas, vamos a buscar metas, vamos a buscar metas que luego vayan a dar sentido a tu actividad. Y eso además lo podemos, antes lo has mencionado, lo podemos incluir dentro de los planes educativos, porque la educación por proyectos, que es la educación por metas, funciona espléndidamente. Espléndidamente, porque engarza con la necesidad de los seres humanos de conseguir cosas. Y hay una frase que a mí me parece conmovedora y que dicen todos los niños cuando tienen tres o cuatro años. Mamá, mira lo que hago. Vamos a ver, ¿qué está pidiendo este niño? ¿Un premio, una chucha? No, está diciendo, reconoce lo que acabo de hacer. Y eso es una cosa que todos necesitamos. Los adultos también. En fin, la persona que tiene la suerte de tener a alguien cerca que le diga, pero qué bien lo has hecho. Bueno, pues tiene suerte.
No sé si aquí podríamos aplicar la frase, la célebre frase, lo conocerás por sus frutos.
Sí, sí, sí. Clarísimo, porque además yo creo que es uno de los criterios que tenemos para ver las cosas, qué consecuencias ha producido, qué efectos tiene, cuáles son las manifestaciones de cosas que muchas veces no conocemos. Es que una de las sorpresas que nos hemos llevado todo. Que últimamente nos hemos llevado muchas de la psicología, es que, como yo tengo muchos años, ya he pasado por muchas modas en la psicología. Pasé por la moda conductista, en aquel momento lo único que tenía en cuenta era precisamente los frutos, la conducta. Y no se interesaba de nada de lo que pasara en la cabeza de los actuantes, porque pensaba que no se podía conocer nada, que únicamente era el análisis de la conducta. Pasé también toda la ola psicoanalítica. Que tenía muchos problemas porque muchas de las cosas no se podían comprobar experimentalmente y que en ese momento devaluó la idea del inconsciente porque lo relacionó con una interpretación peculiar que era la freudiana o la junguiana de lo que era el inconsciente. Pero ahora la neurología ha recuperado la idea del inconsciente. Absolutamente limpia de toda interpretación ideológica al psicoanálisis, diciendo, al hablar de inconsciente neuronal, lo que estamos diciendo es que nuestro cerebro está trabajando continuamente y no sabemos lo que hace. Porque solo conocemos una parte muy pequeña de toda la información que está manejando. Y si me permites, puedo poner un ejemplo a nuestros oyentes. Si no estuviera aquí,
les haría una pregunta, bueno, se lo hago a través de las ondas. ¿Han estado ustedes en Marte? Yo estoy seguro que todos han respondido inmediatamente, no hemos estado en Marte. Pero es que la pregunta importante viene ahora. ¿Y cómo han sabido ustedes que no han estado en Marte? ¿Qué han hecho para saber que no han estado en Marte? No se esfuercen, no han hecho nada, pero su cerebro ha hecho mucho. Fíjense que cuando queremos que un ordenador responda una pregunta así, le hemos tenido primero que dar una relación de todos los sitios donde hemos estado, luego introducimos Marte, hacemos una operación que se llama matching, de emparejar, si encontramos pareja hemos estado y si no, pues no hemos estado. ¿Qué ha hecho el cerebro? ¿Algo parecido? Pues no lo sabemos, pero ha tenido que hacer algo. Lo que pasa es que toda esa. Gigantesca manejo de datos, de relaciones, de recuerdos. No sabemos cómo lo hace, sólo sabemos lo que emerge al final. Y eso ha sido una sorpresa de la neurología moderna, que desde el punto de vista educativo tiene una repercusión tremenda. Porque es decir, bueno, pues si al final las ocurrencias que tenemos. Por ejemplo, mis sentimientos. Por ejemplo, si me voy a dedicar a la adicción o no voy a resistir a la adicción, depende de toda esa enorme mecánica inconsciente,
pues uno de dos, o no somos libres, o no puedo hacer nada. Y dicen, no, no, no, es que lo interesante es que mediante la educación yo puedo configurar de alguna manera el funcionamiento de esa parte no consciente del cerebro. ¿Cómo? Y aquí viene lo interesante. Cada vez que aprendemos un hábito, ese hábito, cuando ya está configurado, forma parte de ese mecanismo no consciente y ha funcionado a su aire. Y bueno, ya mis alumnos se lo explico de una manera que lo entienden muy bien. Cuando aprendes un hábito es como cuando bajas una aplicación nueva a un teléfono móvil. El teléfono sigue siendo el mismo, pero ya es a veces otra cosa distinta. Cuando tú adquieres un hábito, el de conducir, el de aprender otro idioma, el de saber hacer la paella, lo que sea. Cuando ya puedes hacerlo automáticamente, sin tener que estar pensando en ello, es como si hubieras bajado una aplicación del móvil a tu cerebro. ¿Tu cerebro es el mismo? Es el mismo. Ah, pero ahora hace cosas distintas. Y las va a hacer sin necesidad de gastar atención. Es decir, la va a hacer de una manera inconsciente y estás ampliando literalmente tu inteligencia. Y eso me parece. Muy esperanzador, muy responsable para los que nos dedicamos a la educación, porque nos abre unas vías enormes para la educación, pero cuidado, que nos abre también
unas vías enormes para el adoctrinamiento, para la manipulación, de manera que tenemos que andarnos con cuidado.
Nos quedan pocos minutos de conversación con José Antonio Marina, que me ha parecido escuchar que decía que tengo ya muchos años. ¿Lo he oído bien? Muchos años. ¿Y qué relación tiene con la edad, con el tiempo, con el paso del tiempo?
Hombre, es un tema que me interesa mucho, ya digo por la edad. Hay dos, respecto de la edad, hay dos situaciones. Si tienes buena salud o si tienes mala salud. Si tienes mala salud, pues entonces estás muy limitado por la salud. Pero si tienes buena salud, las capacidades de la inteligencia de una persona de edad son distintas. Pero pueden usarse bien o pueden usarse mal. De manera que yo que he estudiado, todos recibimos una inteligencia biológicamente determinada, pero todos podemos aprender a usarla bien o mal. Cuando usamos bien la inteligencia, decimos que hemos desarrollado el talento de esa persona. Si no la desarrollamos bien, puede ser inteligente, pero no puede tener talento. Escribe un libro sobre el talento de los adolescentes para decir, tenemos que enseñarles a que manejen bien su talento de adolescente. Cuando hablamos del talento de la edad adulta, que utilicen bien su inteligencia de adultos. Bueno, pues ahora me interesa cómo podemos desarrollar el talento de la senectud. ¿Por qué? Porque seguimos teniendo una inteligencia que ha cambiado algo respecto a la inteligencia adulta. Es decir, no tenemos la misma velocidad de procesamiento. Pero sin embargo podemos aprovechar mejor la memoria que tenemos. La podemos aprovechar a lo mejor con más lentitud, pero con posiblemente mejor aprovechamiento. Pero lo que tenemos que aprender es cómo hacerlo. Y sobre todo darnos cuenta de que el origen de la inteligencia es la memoria.
Y que por lo tanto lo que hay que mantener es la memoria, o sea, el afán de aprendizaje. Y lo que podemos tener a cualquier edad es la afán de aprendizaje y eso es lo que mantiene la inteligencia viva. Y si tienes un minuto, porque es una investigación que estoy haciendo y que es muy esperanzadora, nos hemos encontrado con un caso muy raro, pero en repetidas ocasiones, que son. Personas ancianas que al hacer la autopsia se ha descubierto que su cerebro había tenido Alzheimer, pero que no había presentado ningún síntoma de Alzheimer. ¿Qué quiere decir? El Alzheimer es una alteración del cerebro que se puede ver exactamente como es con cualquiera de los tacos. Entonces, era una persona que había tenido la enfermedad y no había tenido ningún síntoma de pérdida de memoria, de pérdida de conciencia. Bueno, pero si estaba, si su cerebro funcionaba, ya tenía esta lesión, ¿por qué no ha tenido síntomas? La explicación que doy, vamos, que dan muchos neurólogos y que a mí me parece plausible, es, bueno, estos todos se caracterizaban por una cosa, eran personas educadas. Y eran personas que habían mantenido una actividad, digamos, intelectual durante mucho tiempo. Entonces, una de las características del Alzheimer es que se produce una sustancia que, digamos, altera o bloquea muchas neuronas. Pero las personas estas que tienen lo que se llama técnicamente una reserva cognitiva,
yo creo que lo que tenían era una configuración distinta de la memoria, que es una memoria con redes muy tupidas. Entonces, sucede con ellas como si tú tienes una ciudad, una plaza, a la que se llega solo por una calle, si esa calle se bloquea, que es lo que puede hacer Alzheimer, no llegues a la plaza. Es decir, ya no puedes, digamos, disponer de esos recursos de memoria. Pero si esa plaza, vienes por 8 o 10 calles, se pueden haber bloqueado 5, pero te quedan 2. De manera que sigues teniendo acceso a esa plazera. Mi idea es que dentro de la educación, y sobre todo dentro del aprendizaje de personas de edad, Debemos hacer un aprendizaje, no de repetir muchas veces una cosa, sino de intentar hacer redes muy complejas para llegar a un sitio. Y que si hacemos eso, eso puede funcionar como una especie también de vacuna contra el Alzheimer.
Efectivamente, esa reserva cognitiva depende de nosotros. José Antonio Marina, la vacuna contra las adicciones es el seudo rellibre presentando hoy el oficio de viura coincidiendo con el inicio de los 20 años del programa. El programa se llama El oficio de vivir. No sé si se puede aprender el oficio de vivir o el arte de vivir. El arte de vivir bien. El arte de vivir bien se puede aprender. Ha sido un placer. Muchísimas gracias. Y felicidades por el cumpleaños. Muchas gracias, José Antonio Marina, a l'Ofici de Viure. Gràcies també en nom de la Rosa Silloe, de la Rosa Pujol i de la Núria Ventura a la producció.
Sergi Torres, tancant l'ofici de Viuro com cada dissabte. En Sergi que es troba en aquests moments, en Sergi no para de voltar, i ara mateix es troba a Cuba. Sergi, ben retrobat. Gràcies per ser amb nosaltres. Moltes gràcies, Gaspar. Bé, quina és la situació en aquests moments a Cuba? Com ho estàs veient i vivint?
Doncs la veritat és que molt, molt sorprès, perquè la imatge que es dona de Cuba a l'exterior, doncs no és la que et trobes quan arribes. I inclús a nivell turístic, tu arribes aquí amb unes idees del que trobaràs, pel que t'estan oferint, però després t'adones, per exemple, que no tenen llum. Els tallen la llum i tenen, potser, una hora o dues hores de llum al dia, si arriben a tenir-ne. El transport, per exemple, és nefast. Les construccions estan molt deteriorades. Els sous que tenen. En parlava l'altre dia el company que fa de porter a l'edifici on estem. M'està dient que el seu sou és el valor d'una ampolla d'oli, d'aquí. Aleshores, clar, ens trobem en una situació que és, pel nostre context sociocultural, està descontextualitzada totalment.
Les informacions que ens arriben aquí a través dels mitjans de comunicació és que, efectivament, és molt difícil en aquests moments la situació pels cubans i cubanes, que pràcticament no hi ha llum, que, per tant, per exemple, se'ls fa malbé el menjar, que tenen problemes si es volen dutxar, tot això ho deus estar vivint tu també.
Sí, sí, així és, així és. I tot i que el turisme, entre cometes, està sent cuidat, perquè és una font d'ingressos, tot i que el turisme ara està. Amb bores baixes. Exacte, correcte. Però igualment ho estem vivint, no? Estem en un edifici de 15 pisos i hem de pujar i baixar diàriament perquè no hi ha llum a l'ascensor, no? I el que volia exposar avui justament és el fet que molt sovint en el nostre context de vida donem per fet moltes coses que per nosaltres són, entre cometes, normals i naturals, i hem perdut la capacitat de la gratitud. Per aquest fet, no? I era una reivindicació en aquest espai d'agrair el poder pujar un autobús, que a vegades pugem en un autobús que ve ple i no és del nostre gust, però tenim un autobús. Llavors, no estic fent una invitació al conformisme, sinó la gratitud. La gratitud té una capacitat de transformar situacions molt poderoses. Jo estic vivint aquí a Cuba, quan tu mires i parles amb gratitud en aquests escenaris, s'obren possibilitats que no s'obririen de forma natural sense aquest espai de gratitud.
Et proposo, Sergi, que en continuem parlant la setmana vinent. També des de Cuba té, evidentment, un interès també informatiu, el fet que et trobis en aquests moments en aquesta illa, en aquesta situació tan difícil que estan vivint en aquests moments els cubans i les cubanes. O sigui que fins la setmana que ve, moltes gràcies, Sergi. Gràcies, Gaspar. Als oients i a les oients també, una forta abraçada.