
Cambrera de nit (2): de cobrar 2,5 euros per habitació a poder-se casar amb un xeic
TRANSCRIPCIÓ
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Históries de nit.
Canviem radicalment de tema, obrim una altra pàgina aquí a la nit dels ignorants, avui a les històries de nit, segona entrega de les nits d'una cambrera d'un hotel de luxe de Barcelona.
La setmana passada, si ho recordeu, la Maria ens explicava la seva vivència des de la feinada d'arribar a fer 20 habitacions en una nit, els capricis i excessos de què havia estat testimoni en un establiment que allotja empresaris, artistes famosos i milionaris, molts dels quals de nit en una ciutat com Barcelona fan de tot. Menys dormir. Això és la conclusió del que vam escoltar, però la conversa amb en Domènech Sobirà va continuar.
Maria, molt bona nit. Hola, buenas noches, ¿qué tal todos? Comencem aquesta segona part de la nostra conversa i reprenent el fil, m'havies dit que t'havien arribat a proposar matrimoni a l'hotel?
Ah, sí. Eso es muy normal. Nosotros tenemos hasta nuestras propias.
Mol normal, mol normal, mol normal, mol normal, no usé.
Claro, a ver, ¿qué no es normal en un hotel? Todo lo que vosotros consideráis lo normal para nosotros es lo no normal. Lo no normal es lo normal. Sí, a mí me han propuesto matrimonio. Yo tenía unos clientes que venían todos los meses porque sus hijos estaban enfermos y me tocaba a mí hacerles la habitación. Eran unos clientes con una cultura distinta aquí y tenían distintas manías y yo los trataba muy bien, es verdad. También daban buenas propinas, no lo vamos a negar, entonces los trataba bien. ¿Qué pasa? Que un día entrando en la habitación de los padres, estoy haciendo la habitación y el hombre se me acerca.
Y me habla, hola, ¿cómo estás? Y yo, muy bien, muy bien, ¿qué tal tu día? Siempre era muy atento el hombre, yo decía, bueno, será que es agradable el caballero. Y tal, y en una de esas me dice, es que te quería preguntar una cosa, o te quería proponer algo. Y yo, ¿eh? Digo, vale, ¿y qué me quieres proponer? Y me dice, no, mira, yo mi mujer, y su mujer detrás de él, claro, yo mi mujer queríamos proponerte, porque a mí me gustaría que te casaras conmigo, yo, ¿cómo? Y yo, ¿eh? Y yo me giré como. Así, la cop, pim pam. Sí, sí, sí. Yo me giré y le dije, esto no está de coña. Digo, está, venga, está bromeando. No, no, no, te lo estoy diciendo en serio porque yo y mi mujer hemos decidido, ¿eh? Escucha, yo y mi mujer hemos decidido que nos gusta cómo nos tratas a mí y a mis hijos. Y como yo puedo tener distintas mujeres, pues yo lo he comentado a mi mujer y hemos decidido que nos encantaría que formaras parte de nuestra familia. Y yo pensé, no, yo no voy a ser la segunda mujer de nadie. Pues menos la segunda, la primera que mande, pero la segunda, que voy a ser tu criada y encima, ¿qué dices? No, muchas gracias. No, pero estarías muy bien cuidada, viajarías, no tendrías que trabajar más de esto, tendrías tu propia chica de la limpieza. Me comentaba, mira mi perfume aquí me huele, yo sé si huele muy bien, todo lo que tú quieras, pero no me interesa casarme contigo. Ya, ya, ya.
Yo sé que soy muy buena chica, pero. Pero bueno, te estaba propusiendo un cambio de vida brutal.
Sí, ese hombre sí, porque era un jeque y era una persona con mucho dinero. También piensa que nosotras las camaradas de piso conocemos a dos tipos de jefe. Conocemos a los que son reyes, que parecen formales, y conocemos a los que en esa habitación no entres porque no sabes dónde vas a acabar. Si en el cementerio, vete a saber dónde. Entonces, como hay muchos bullies con estas cosas, entonces tenemos mucho cuidado con los jeques. Y claro, que un jefe te haga una propuesta de estas, tú no sabes si te está hablando la verdad o te está mintiendo. A día de hoy solo ha habido un caso que yo conozco de un director enamorarse de una camarera de piso. Estarse un año, porque era nuestro director y nos explicó, porque era un director que nos cuidaba mucho y estaba siempre muy preocupado por las camareras y nosotros no le entendíamos esa atención, porque la gente no suele entender nuestro trabajo. Para entender nuestro trabajo tienes que hacerlo y estar, no hacerlo un día, sino estar todos los días ahí y entender el desgaste psicológico y físico que tiene eso. Entonces, él era muy atento y cuando le preguntamos, nos dijo, mira, es que yo estoy casada con una camarera de piso. Y nosotros nos quedamos. Yo creo que mi compañera y yo nos quedamos, ¿qué dices? ¿Estás de broma? Sí, me dice, yo me enamoré de una camarera de piso. Tardé un año en intentar
tener una cita. Un año, ¿eh? Imaginaos la desconfianza de la camarera. Y nos hemos casado y tenemos cuatro hijos. Y sí, nosotros tenemos nuestra propia historia y a veces cachondeamos. Imagínate que el director se enamora de ti. Pero pasan muchas cosas. O camareras que los clientes se enamoran de las camareras. Eso también, claro. Sí, los clientes se enamoran mal de tener clientes, de estar persiguiendo una camarera por la planta, esperarla, pedirle por favor, quedemos Y claro, nosotros pensar que tenemos una normativa, nosotros no podemos quedar con clientes fuera del hotel. Ah, ¿no? ¿Y a una normativa, Código? Sí, nos pueden despedir si se enteran. Como tampoco no podemos salir con compañeros dentro del puesto de trabajo. Que hay, sí, pero nos esconden. Entonces, claro, es una situación. Que un cliente se te enamore, tú tienes que tener mucha confianza para creértelo. Porque si se te enamora, te hace la vuelta y te deja de tirada, te quedas sin trabajo. Pero si hay clientes, sí que. Sí que sé que hay una historia de una camarera que sí que es verdad que el chico sí que iba enamorado de ella porque todos los días la buscaba. Yo recuerdo que era ruso el chaval y estaba enamorada de esa chica. Todos los días hasta que un día se la encontró en la calle. Yo creo que el chico la esperó en la calle, se enteró por donde salíamos y la esperó afuera.
La esperaba afuera con un ramo de flores. Y sí, sí, se casaron. Ah, ¿también? Se la llevó, sí, sí. Escolta, i aportes dues històries maques d'explicar. Sí, sí, salen historias muy bonitas. Muy bonitas, realmente.
I del món de la nit, de la gent que dius que són molt del món de la nit i que surten, deus trobar gent que tornen molt.
Dolada. Sí, no? Jo me encontré en una situació, un famoso cantante que se fue hasta el concierto con la bata del. Que això, jo, cuando lo vi en el concierto, dije, este hombre, este chico está perdido con su vida. Se fue con la bata del lote. Y con las zapatillas de las habitaciones a hacer el concierto,
¿sabes? Y yo pensaba. El concert amb la bata de l'hotel, però no va a sortir escena amb la bata de l'hotel.
Sí, sí. Sí, sí, sí. Salió con la bata del hotel, que después al día siguiente se le cachondeó en el hotel. Y sí, sí, ese cliente vino doblado. Con igual de espaldas y yo acababa de hacer en una suite suite son bastante caras acababa de hacer la cama y es una cama redonda y la tenía uff me había quedado espectacular la cama y claro vino el chico y se quería vomitar. Y yo lo vi y dije, no, por favor, te lo pido por Dios, que con lo que me ha costado hacer en la cama, lo último que me falta es que me vomiten en la cama. Yo pensando, ¿no? Entonces salí del baño corriendo, lo cogí, le dije, yo te acompaño al baño, te cojo el cabello, esa melena que me llevas de rockero y tú vomita todo lo que tú quieras, no te preocupes. Fíjate que para mí era tan importante que no me vomitaran en esa cama. Que me daba igual aguantarle su vómito. Digo, como si fueras mi hijo, tú no sufras, hijo mío. Y lo llevé al baño, lo llevé al baño. Y el vas a acompañar a la vida.
Et va a donar les gràcies, almenys.
Ese hombre estaba tan perdido con su vida que ni sabía que estaba dentro del hotel. Ya te digo yo que no sabía dónde estaba ese chico. ¿Quin tipo de client es?
¿Necesita que l'ajudin molt?
Mira, tienes clientes que no se saben ni atarse los cordones de zapatos. A mí me ha pasado de que he tenido que atarle los cordones a un cliente. No sé si es que no sabe o que está acostumbrada a que se lo hagan todo. Ara tu anava a dir o no en sap o no vol. Y atarle los colores de los zapatos o te piden que les ayudes a hacer el café porque hay clientes que a mí me chocan mucho. Imaginaros un cliente que te pide que le hagas el café porque la cápsula de café no va y tú vas a la cafetera y miras. Y la cápsula, no ha metido una cápsula de café, ha metido una cápsula de leche. Y claro, yo mirarlo y decirle, pero si esto es leche. Me dice, sí, es que quería café con leche. Y yo mirarlo y decirle, por Dios bendito, en serio, no sabe usar una máquina de cafés y tiene que tener 50 en su casa con la pasta que tiene. Pero sí, cosas así, que no saben atarse los cordones o que mismo hacer maletas. Nosotros hemos hecho maletas. Y si la supervisora te da la orden, te dice si hazle la maleta, te ves tú arrodillada haciéndole la maleta al cliente, preparándole todas sus cosas dentro de la maleta para que él se pueda ir de viaje. Yo he hecho maletas, he hecho maletas, he doblado ropa, he plantado ropa, he desmontado maletas. También. Sí, prefiero no hacerlo porque desmontar una maleta es muy peligroso. Las camareras de piso, desgraciadamente, sufrimos mucho que nos acosen de robo. Y claro, si tú te ves en una situación de tener que desmontar una maleta y el hombre piensa que ha puesto unas gafas que le cuestan casi dos millones y después, a la hora de la verdad, no las ha puesto porque se ha olvidado o su criada no las ha puesto porque se ha olvidado, pues tú se las has robado, ¿sabes? Es como, por Dios bendito, sálvame. Sí, sí, sí. Sí, de hacer, yo qué sé, de peinarles, de abrocharles un vestido o abrocharles los botones de la camisa. ¿En serio no te sabes abrochar una camisa? ¿O estás acostumbrado a que te vistan? ¿Sabes? Cosas un poco raras. Cosas un poco raras. Pero después cuando te acostumbras que te pidan cualquier cosa ya te parece normal. Que les hacen la corbata, pero eso yo le veo sentido. Fíjate que yo tuve que aprender un tutorial de cómo poner una corbata. Yo no sabía poner corbata.
No, no, és que avui dia hi ha molta gent que no en sap.
I coses així, coses com que el cliente té una manxa en el suelo, una manxa xiquitita, i te pide que se la limpies, i tu la limpies, i sales de l'habitació i te da 50 euros. Una manchita pequeña. Y como te puedes encontrar, a mí esta. Este fue horrible. Este fue el día que sí que. Yo me lo tomo mucho mal, pero ese día me sentí súper rara, incómoda. Dije, ahora entiendo las chicas que no están acostumbradas a esto, cómo se tienen que sentir. ¿Por qué? ¿Qué va a pasar? Fue un cliente que me llamaron, que. Estaba exigiendo que la habitación estaba sucia de polvo y yo, claro, me mandaron a mí. Dije, vale, vamos allá. Entonces yo voy, entro y realmente la habitación no tenía polvo porque como nosotras notificamos si hay polvo en la habitación pasando el dedo y poniéndole la ropa. Si lo pones el dedo y lo pasas por la ropa y no se mancha de polvo, es que no hay polvo en la habitación. Es como nosotros notificamos si está limpio. Entonces el hombre me dijo que estaba sucio y que estaba sucio. Digo, bueno, Pero el caso es que tú cuando te dicen eso, tú vas limpiando la habitación como tú quieras. Pero él no, él me indicaba sitios donde limpiar. Y todos los sitios que me indicaba eran sitios bajos, que yo me tenía que agachar. Vamos a decirlo claramente, poner mi culo en pompa. Y todos los sitios eran así. Y yo pensaba, bueno, ¿será que son los rincones que a él le gusta que esté limpiando?
Sí, sí, que tiene una manía, que tiene un toque el que sigue.
Y cuando voy a salir de la habitación, salgo de la habitación y digo, bueno, buenas noches, que descanse. Si necesita alguna cosa, nos lo dice y volvemos a venir. Y cabe el sonrío y me suelto 50 euros. Y me cierra la puerta. ¿Tú sabes esa sonrisa que notas de que te acaban de usar? Y yo digo, madre mía, me acabo de Y en ese momento me di cuenta, me acabo de ganar 50 euros por enseñarle el culo. Porque estas cosas me las habían explicado mis compañeras, pero yo nunca las había vivido. Y fue como, joder, tío, ¿en serio me lo estás contando? Este hombre me ha hecho agacharme por toda la habitación. Y yo, madre mía, y fue una situación bastante incómoda. Hombres que se hacen pajas. Home, de veritat? Sí, sí, nos passa. Entrar en una habitación y el caballero estar en su batita del hotel o en la toalla y tú estás limpiando y cuando vienes a darte la vuelta el hombre se está haciendo una paja. Mirándote mientras que tú estás limpiando. En esas situaciones yo sí que los paro y me salgo de la habitación y no vuelvo a entrar. Y te doy notificación.
Pero claro, el mal sabor de boca. Fas una notificación a la dirección.
Sí, para que ellos sepan que este hombre suele hacer esto. Entonces, claro, cualquier camarera que entra ya piden que el hombre no esté dentro. No sé cómo lo hacen, pero ya entra la camarera sin que el hombre esté adentro. Y si el hombre está adentro, te dicen, si el hombre está adentro, no entres. El hombre tiene que estar fuera de la habitación. Pero sí, a mí me ha pasado y muchas camareras también. Y es muy incómodo. Eso sí que son cosas muy incómodas.
¿Qué te crees tú? ¿Quién te crees tú?
Madre mía, cosas como el amor. Como yo digo, el amor es muy bonito pero a la camarera de piso no le parece tan bonito. Eso que hacéis mucho en los hoteles, que lo veis en las películas y os hace mucha gracia de escribir al lobby o en el espejo, o te amo mi amor, que tengas un buen día, eso es, eso para limpiarlo es una pesadilla, porque tiene como una grasa y un aceite y para quitarlo del cristal, cuando tú entras en una habitación así, ves esas frases, ves los globos y los pétalos y dices. Ay, qué bonito si me lo hicieran a mí, me volvería loca. Pero después, cuando entras en reacción y dices, mierda, no, que yo tengo que limpiarlo, ¿sabes? Quitar esas manchas o ver una camarera agachada petando globos, pa, pa, pa, pa, y es como que, madre mía, nunca te imaginas que limpieza es acabar petando globos o recogiendo pétalos, que, por cierto, los pétalos manchan mucho. Y claro, los clientes no son conscientes, que son cosas muy bonitas, pero para nosotras es una pesadilla. Para nosotras es una tortura, sí, sí. Es una tortura horrible.
Escolta, Cristina, i clar, tot això en una nit, clar, i quan surts a les 6 o a les 7 del matí, deus estar molt cansada, suposo.
Pensa que hay días que estoy súper bien, estoy cansada y todo el rollo, pero hay otros días que estoy reventada. Y sí, sales muy cansado. Hay a veces que no puedes ni caminar, te caminas como un pato, y la gente en la calle te mira como diciendo qué le pasa a esta. Y tú estás pensando, si supieras lo que acabo de hacer, hijo mío. El trabajo que acabo de hacer sabrías que estoy reventada.
Aquesta feina es fácil de conciliar amb la família, Amb els fills, tu tens dues filles, com t'ho fas? És complicat. Jo, gràcies a Déu,
tinc la meva parella que treballa a la matinada i jo a la nit. Sí que és veritat que me levanto a la matinada, que m'estan parlant i és com. Por favor, tia, no atràgame. Del palo, no sé lo que me estás hablando. Pero en mi caso yo he sido muy espabilada. Yo antes de tener a mi pareja y tener a mi segunda hija, mi primera hija la tuve como madre soltera. En mi caso yo, gracias a Dios, encontré a un chico que era estudiante y le propuse vivir conmigo a cambio de que yo lo mantuviera. Entonces se encargaba de ir a las citas y todo el rollo. Porque pensaba que para entrar en este mundo no es que te contraten un hotel. No, todas las camareras de piso pasan por ETT. Y la ETT no es un sueldo fijo. Antes, en la época que yo entré, te pagaban dos euros cincuenta por habitación. Imaginaos cuánto tenías que trabajar para llegar al menos a los 1.000 euros al mes. Entonces, claro, yo necesitaba una persona que estuviera con mi hija, porque yo entraba por la mañana, cuatro horas, entraba por la tarde, mis ocho horas, y a veces hacía limpieza de cofinas. Y estuve así en tres años. Entonces, este chico me cuidaba a la niña y mi hija no me veía. Camarera de piso necesita una pareja o alguien al lado que la apoye mucho. Y las que son madres solteras es muy duro. Es muy bueno, yo gracias a Dios me organice muy bien y ese chico a día de hoy es como mi hermano. Claro, claro, claro. Sí, sí, fue fantástico. Hay mucha gente que no pueden permitirse pagar una niñera o no pueden, porque está caro todo, y tenéis la opción de ayudar a una estudiante y que una estudiante os ayude a vosotros. Sí, sí, sí, sí. Después hay otra cosa, que las camareras de piso de la mañana. Tienen horario de entrada, pero no horario de salida. Y la pesadilla es la organización de las que le están ayudando mucho para que esto se ponga más formal. Yo al principio entraba a las 8 de la mañana y te podías salir a las 8 de la noche. Ya, ya, ya, ya, ya. Y también todo por los clientes. Si alguien nos está escuchando y duerme en hoteles, por favor, chicos, el cartel de no molestar, desde la mañana hasta la noche, no lo dejéis. Quitadlo. Pensad que la chica que va, que limpia, tiene que hacer como 15 habitaciones. Y si todo es difícil, no molestar, ella no se puede ir del
hotel hasta que las tenga, tiene que hacerlas. Exacto, y eso es un problemón. No és gens fàcil, com deies, no és gens fàcil, Maria. I t'agraïm que ens ho hagis explicat, t'agraïm que hagis compartit amb nosaltres totes aquestes vivències d'un món que és un món de nit que molts desconeixíem, sens dubte.
En la noche salen los lobos, como digo yo. Algunos muerden, eh? Algunos muerden.
I a vosaltres a les camereres de nit us toca tractar amb els lobos, no? Ya ves. Domarlos. Moltes gràcies i que tinguis molta sort. Que passéis una buena noche. Que vagi molt bé tu també la nit.
Muchas gracias, muchas gracias.
Sí sí.