
"Catalunya nit", des d'Urda: tragèdia ferroviària a Toledo
TRANSCRIPCIÓ
Transcripció automàtica generada amb intel·ligència artificial. Pot contenir incorreccions.
Una informació que ens arriba des d'aquest poble d'Urda. És molt petit, al qual hem arribat l'equip de Catalunya Ràdio aquesta tarda. Començava a fer-se de nit i la nostra arribada ha anat així, d'aquesta manera, i aquests són dos dels testimonis amb qui hem pogut parlar. L'arribada a Urda, aquest poble que s'ha convertit en el centre neuràlgic de la gestió de la tragèdia, impressiona perquè la mida d'aquest poble és molt petita. És un poble on ens imaginem que els dies en general passen molt tranquils i que de gent de fora en ve molt poca. I en canvi avui és protagonista escenari d'aquesta tragèdia. Hi ha molts, molts periodistes, hi ha molts equips d'emergències, hi ha ambulàncies, hi ha metges, hi ha policies, hi ha equips de psicòlegs, agents socials que d'alguna manera estan també per donar suport a les famílies dels desapareguts que van arribant i esperen en aquest col·legi que s'ha convertit en el pavelló on esperen que les autoritats els diguin si saben alguna cosa de les seves persones desaparegudes. Hem arribat que queia el sol? A última hora de la tarda, en el pati d'aquesta escola, avui el paisatge és radicalment diferent. Són equips de sanitaris que estan en el pati, on veiem les línies del camp de bàsquet i del camp de futbol que cada dia, cada matí, els nens es reparteixen per jugar. Ens hem d'imaginar aquest ambient escolar i avui són una trentena de sanitaris que. Que tenen un posat seriós mentre, doncs, també esperen aquests familiars a que vagin arribant. I una de les persones que ens podem trobar en aquests carrers d'Urda, doncs, també atén a tots els moviments de les autoritats, és en Pilar, que és un veí del poble. Hola, Pilar, com ho estàs?
Hola. Bien, bueno. Bien dentro de lo como se puede estar después de pasar una catástrofe detrás. No puede estar muy bien, pero bueno. ¿Cómo te has enterado tú esta mañana del accidente? Pues la verdad es que yo me he enterado por el WhatsApp de mi familia, que lo han comentado en el WhatsApp. Yo venía de viaje y me lo han dicho que, ¿te has enterado de lo que ha pasado? Digo, pues no sé nada. Y luego ya cuando he llegado aquí a mi casa, ya me he enterado de todo y digo, pues bueno, lo que voy a hacer es coger la furgoneta y me acerco. Puedo echar una mano a lo que fuera. Y cuando he llegado le he preguntado a la Guardia Civil, le digo, ¿podemos echar una mano en algo? Y me ha dicho, ¿tienes vehículo? Digo, pues sí. Y digo, pues si te puedes llevar a gente que han habilitado el pabellón de Urda para llevar a los heridos leves. Dice, ¿puedes hacerlo? Vale. Y me he traído a cuatro personas y un perro. Y una de ellas, la mujer, había una mujer que tenía una rodilla mal, una rodilla hinchada, la mujer. Un golpe fuerte que se habrá dado. Y el hombre estaba amagullado, me ha dicho. Le he preguntado, digo, ¿qué le pasa a usted? Dice que tengo el cuerpo amagullado de los golpes. Y luego los otros dos estaban bien. La dueña del perro y el perro y el otro señor estaban bien. Estaban bien. ¿Y dónde los has llevado? Al pabellón. Y me han ido contando que. La del perro, la chica del perro, iba en el iris, en el iris. Y dice que ella iba delante, prácticamente se ha enterado, porque han pegado un golpe muy fuerte y algunas personas han caído al suelo del golpe que han llevado. Y los otros iban en el ave. Dice que igual han sentido un frenazo muy fuerte y un golpe y la gente unos encima de otros. Y han tenido suerte porque iban en los vagones de atrás. Porque los tres vagones. Yo creo que he visto cuando hemos llegado allí lo poco que te ha dejado la Guardia Civil porque enseguida te decía la Guardia Civil que diesen la vuelta, no te dejan de ver. Pero se veían los vagones allí, impresionante. Demasiado poco ha pasado. Espectacular. Una cosa. Y espectacular también la gente. O sea, la gente a la hora de ayudar. Os habéis volcado todos, ¿eh? Impresionante. Impresionante. Toda la gente del pueblo y gente de los pueblos alrededor. Una cosa por demás. Es un pueblo muy pequeñito, ¿no? Sí, unos 3.000 habitantes. Pero somos solidarios. Somos solidarios. Y en estas cosas más todavía. Aquí es realmente cuando se ve a las personas en estas cosas, en el corazón que se tiene y no tanto político.
¿Y qué haces ahora aquí? Porque van pasando las horas, ¿no? ¿Has podido echar ese cable en ese momento?
Pues vengo, yo vivo aquí, aquí mismo, al lado, y vengo por si tenía que ayudar a pasar comida o bebida o como vivan trayendo. Camionetas, con comida, con bebida, con todo, ¿sabes? Y echar una mano a ayudar, ¿ya está? Muchas gracias, Pilar.
Podem saludar també l'Antonio, fa 50 anys que és el farmacèutic d'aquí, d'Urda, i avui ha estat una de les primeres persones que ha arribat al Lloc dels Fets. Què tal, Antonio, com estàs?
Pues hundido, no te puedo decir que bien porque estoy hundido. Llevo todo el día sin comer y sin beber porque es que no me apetece ni agua. La verdad que ha sido un trago muy fuerte lo que yo he vivido hoy y soy sanitario y estoy acostumbrado a ser entero y asistir a pacientes e incluso a cadáveres, pero lo que he visto hoy ha sido brutal. Tú has llegado muy pronto, ¿no?, en lugar del accidente. Llegué muy pronto y creyendo que había sido simplemente. Estuve a los 15 o 20 minutos del accidente, estuve yo ahí ya. Tan solo estaba el médico local y con los ATS y los policías locales. Y yo creo que fui el segundo o el primero civil de llegar allí. Y cuando me veo allí que no había nada, poco a poco me voy acercando al punto álgido y cuando llego allí, ya te digo, la cabina del ave estaba deshecha. Era un amasijo de hierros lleno de cadáveres y de moribundos que estaban pidiendo ayuda levemente y no tenía más remedio que consolarlos nada más porque poco podía hacer por ellos. Entonces, ya te digo, me conmovió uno sobre todo, que se estaba despidiendo de la familia, de su mujer y de sus hijos, y para los que somos creyentes, me dijo una palabra que me gustó mucho, Dios es bueno. Después, cuando me levanto, me veo a un señor ahí pidiendo también una ambulancia muy levemente y cuando le veo, le veo que tiene el brazo cortado por el hombro, sin camisa y el hombre tan tranquilo. Me derrumbé y me vine a la farmacia a coger medicamentos y a llevar calmantes y bueno, pues todo lo que pude.
¿Y ahora, ha pasado todo el día, continúas aquí? ¿Estás también intentando ayudar dentro, con las familias? ¿O es que no te puedes ir y hay algo que te retiene aquí?
No, no, ahora es que no me apetece nada más que estar aquí e incluso las pequeñas ayudas que podamos hacer, pues hay que hacerlas. Pues ahora, que si un colirio, que si un lesatín, un tranquilizante, pues para ayudar a la gente y simplemente pasarle la mano para decir tranquila, en fin, yo qué sé, consolar un poco nada más. ¿Y tú también te vas a tener que cuidar un poco? Pues quizás, yo creo que sí. Pero bueno, lo más confortante de todo esto, si es que tiene algo positivo todo esto, es la solidaridad de la gente. Magnífica, magnífica. Lo mismo que fue en la Adana, que yo también estuve en la Adana, y fue magnífica también la solidaridad con la Adana. Del pueblo civil, eh, del pueblo civil. Aquí la salida también ha funcionado bien, pero los civiles, fantásticos. ¿Cómo que estuviste en la Adana? Que hace justo dos años. Bueno, a la dana me enteré que había ocurrido lo que había ocurrido y yo tenía un coche, un todoterreno de estos que me lo compré para el desierto de Marrakech y me fui con él a sacar coches allí y a ayudar a quitar barro de los colegios, de todo. Me fui con la familia, con mis hijos, con mi yerno, con mis dos hijos y allí estuvimos trabajando. Un día y al día siguiente volvimos, nos quedamos tan impactados que volvimos otra vez. En fin, son tragedias que te dejan marcadas.
Antonio, muchas gracias por atendernos.