Catalunya nit

Relat d'un metge valencià a Gaza: "Els meus ulls van veure amb cruesa què era un genocidi"

Durada: 17 min
17/09/2026
Raúl Incertis és un metge valencià que, amb Metges sense Fronteres, ha viatjat a l'Afganistan, al Iemen i també a Gaza, quan va començar la guerra amb Israel. Ara ha publicat el llibre "Ojalá curar fuera más fácil", i al "Catalunya nit" n'hem pogut parlar amb ell.
TRANSCRIPCIÓ

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Passa un minut i mig d'un quart d'onze de la nit quan hi va haver tot el que va passar a partir del 7 de novembre del 2023 amb aquells atacs tan intensius, tan brutals d'Israel, del govern d'Israel sobre Gaza. Aquí, com a molts mitjans de comunicació de tot el món, necessitàvem informació i era impossible obtenir-ne pels. Per les vies habituals, perquè els periodistes recordem que teníem impossible entrar a Gaza. Allà, per això, hi havia algunes persones que aconseguien treure informació com podien, i era molt valuosa. Una d'aquestes persones en realitat no era un periodista, era un metge, i en realitat no és un escriptor, però ara publica un llibre, i és gràcies al que va viure i al que ens explica que ens podem fer una idea força. Força real, tot i que imagino que és indescriptible el que ell va viure, del que va ser ser a Gaza durant aquella època. És Raúl Incertis, un metge de Metges Sense Fronteres, que ara publica Ojalá curar fuera más fácil, i li agraïm moltíssim que avui estiguem nosaltres en directe. Raúl Incertis, bona nit. Bona nit, moltes gràcies. Gràcies a tu per ser aquí en directe i també pel que has escrit. El llibre té dues parts, abans de Gaza i després de Gaza. Suposo que la teva vida també.

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Sí, la verdad es que cuando fui a Gaza por primera vez, fui tres días antes, bueno, cuatro días antes del 7 de octubre, Y mi vida cambió por completo desde muchos puntos de vista. Nunca había experimentado miedo a morir, por ejemplo. Nunca había. Bueno, mis ojos fueron testigos del drama de los desplazados, de personas como tú o como yo, que perdieron su casa, sus familias. Y entonces, en el 2003, los compañeros de Médicos Sin Fronteras estuvimos con ellos. Y luego regresé al año y medio con una ONG más pequeña, dependiente de la ONU, y estuve cuatro meses en un hospital, bueno, en dos hospitales realmente, de Gaza, esto fue el año pasado, y allí mis ojos vieron con toda crudeza que es un genocidio.

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Ara hi anirem, el genocidi i el que descrius. D'entrada, però, tu eres un metge, tu ets nascut a València, però treballes a Madrid també, t'incorpores a Metges Sense Fronteres i el teu primer destí el 2020 és l'Afganistan, després, l'any següent vas al Yemen que son dos países con una taxa de mortalidad muy alta en los parques y tú ayudabas a los hospitales de maternidad a los anestesistas,

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¿eh? Sí, sí, en aquella época el cometido, porque soy anestesista y médico de urgencias, el cometido era ayudar a. Claro, son dos países con las tasas de mortalidad materno-infantil de las más altas del mundo, sobre todo en el parto, ¿no? Y bueno, por ejemplo, en Afganistán estuvimos, todavía existe ese hospital gestionado por Médicos Sin Fronteras, en el que se producían aproximadamente 60 partos al día. Eso son 2.000 partos al mes prácticamente. Le llamaban la fábrica de niños, imagínese. No hay hospital en el mundo prácticamente con esos números. Y muchos, claro, muchos neonatos fallecían. Y muchas mamás también. Y bueno, pues las consecuencias de la pobreza.

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Clar. Dius, per exemple, que el Yemen, que és un lloc. Perquè, de fet, a tot arreu on has estat, clar, els llocs, hi anem i en marxem, continuen amb situacions molt complicades. El Yemen torna a estar d'actualitat ara. Tu, al Yemen, dius que per primera vegada expliques el llibre a temps, per exemple, ferits de bala.

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Sí, sí, sí, claro, porque, bueno, muy ocasionalmente en Valencia había tenido relación con ese tipo de heridas. Y en Yemen, pues sí, es la primera vez. Es un país donde Occidente vende muchísimas armas a Arabia Saudí de manera ilegal o de manera fraudulenta, por decirlo así. Y estas armas acaban en manos de los yemeníes porque es una guerra civil entre muchas facciones dentro del país. Y bueno, en los brazos de niños soldados, ¿no? Y allí, pues bueno, es uno de los países del mundo con más armas per cápita. Y la verdad es que me hizo preguntarme cuántas de las heridas que estaba atendiendo estaban producidas por armas exportadas por España, ¿no? Porque España exporta muchísimas armas a Arabia Saudita. Que es un país que todavía bombardea a la población civil de Yemen y que no cumple los derechos humanos. La verdad es que me generaba una afrenta el saber que mi país, que se dice defensor de los derechos humanos, hace negocios millonarios vendiéndole armas a Arabia Saudí, que no los cumple.

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A tot el llibre vas fent aquest salt d'Espanya, de les teves situacions personals, de vivències, aquests llocs que vas visitant, i precisament al Yemen, recordo una de les frases del llibre que m'ha sorprès, que és que dius que entres a un quiròfan on tens altres companys que no us podeu comunicar perquè en molts d'aquests llocs l'anglès la gent no el domina, però que en general trobes que l'ambient és molt agradable i que no es queixen per qüestions sense importància com sí que passa als hospitals espanyols.

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Sí, yo diría que bueno pues al final de alguna manera es lógico pensar que cuando el nivel de bienestar es muy elevado pues bueno nos acabamos quejando por pequeñas cosas que igual tienen una importancia relativa allí había tan pocos medios y además toda la población incluso los compañeros médicos todos pasan hambre todos viven en condiciones bastante pobres. Y a mí lo que me sorprendió mucho es la hospitalidad tremenda con la que acogían a los compañeros y compañeras extranjeros de Médicos Sin Fronteras. Una hospitalidad que yo nunca había, bueno, ni en Afganistán ni en Yemen, yo me quedé sorprendido por el grado de cariño de los habitantes hacia extranjeros provenientes de países que además realmente no se portan muy bien con ellos, ¿no? Clar.

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Tu dius que després de Yemen i Afganistan demanes voluntàriament anar a Gaza, que és un lloc que sempre t'havia interessat, aquella zona del món, i que hi anaves amb molta més tranquil·litat del que hauries tingut a Yemen o a l'Afganistan. És a dir, que a priori et semblava un lloc on hi treballaries amb més calma que el que havies. El que havies fet, però esclar tu ja arribes el 2 d'octubre i 5 dies després Israel ja estava responent l'atac de Hamas en aquesta primera visita després ja explicarem la segona aquí no pots ni fer la feina que t'havies proposat.

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No, fue muy frustrante. De hecho, fue uno de los principales motivos que hizo que quisiera regresar a Gaza otra vez, pese a que lo pasé tan mal esa primera vez. Y es que, bueno, éramos unos 15 cooperantes de Médicos Sin Fronteras y otros 15 de otras organizaciones humanitarias. Igual éramos unos 30 extranjeros en Gaza. Y nos juntamos en la ciudad de Gaza. Y tuvimos que cambiar cinco veces de lugar en tres semanas precisamente huyendo de los bombardeos y siguiendo el mandato de Israel que obligaba a la población civil a desplazarse. Pero no solo a la población civil, sino también a los cooperantes. En ningún momento Israel estableció corredores humanitarios. Bueno, nunca los ha establecido realmente. Y luego, por otra parte, el Ministerio de Salud de Gaza sí que en aquellos momentos nos dijo que no fuéramos a los hospitales a ayudar. Porque la situación era muy cambiante, muy volátil. Habían seis estadounidenses entre nosotros. Entonces prefirió, por nuestra seguridad, que nos quedáramos con nuestras organizaciones. Y fue muy frustrante porque había muchos compañeros gazatíes que sabíamos que estaban trabajando en los hospitales y no podíamos ir a ayudarlos. Pero fundamentalmente porque caían bombas muy cerca de donde estábamos. Escasos metros y era peligrosísimo.

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Clar. Tu ja deixes molt clar que si era perillós per vosaltres, encara evidentment molt més per la població que no tenia ni tan sols aquest soterrani on podíeu estar vosaltres, et queda aquella espina a dintre i decideixes tornar-hi el 2025 i ets quatre mesos, treballes en dos hospitals públics i ara sí que em vull traslladar al capítol 11 del teu llibre, es titula "Genocidi", I adverteixes al lector que és dur i que si vol se'l pot saltar, perquè saps que és un capítol que fa patir. Però jo recomano llegir-lo, perquè crec que és la realitat i que val la pena. M'agradaria que ens descrivissis una mica la situació al quiròfan, que és el que expliques d'entrada en aquest capítol. Tu dius que perds el compte de quants nens moren davant teu.

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Sí, yo aluciné. Cuando yo sabía que iba a ir a Gaza a un hospital a ayudar, había visto imágenes, como todos hemos visto en la televisión o en las redes sociales, pero yo no pensaba que iba a ser ese nivel, esa magnitud, esa cantidad de heridos llegando. Al hospital todos los días y sobre todo ver tantos niños mutilados por bombas, primero por bombas y luego disparados a partir de junio, disparados a propósito en la cabeza y en el tórax con balas por el ejército israelí. Pues el primer día que fui al box de críticos de urgencias a trabajar con mis compañeros, pues llegaron un grupo de niños mutilados, adultos también, había un niño que no, claro, tienes que elegir también a quién tratar y a quién no, porque hay muchos pacientes, a veces los tienes que poner en el suelo porque no cabían en las camillas, no había ventiladores mecánicos suficientes, con lo cual tenías que elegir a quién tratar y a quién no, precisamente porque todos los ventiladores mecánicos estaban ocupados, todo el hospital estaba lleno, todo, de heridos de metralla. Y bueno, pues en ese momento yo recuerdo que, en un momento en el que me tuve que salir, Me quedé paralizado, se me escaparon unas lágrimas y no volví a llorar hasta ahora. No pude volver a sentir. Es como si las emociones se congelaran en ese momento. De ver niños heridos y niños muertos de esta manera. Y lo peor yo creo que eran los papás. Los papás de estos niños. Y cuando no habían muerto los bombardeos, cuando el bombardeo había afectado al niño o a los niños, pero no a los padres, el ver a los padres que entraban en los boxes buscando a sus hijos cuando los veían, sus gritos de dolor, dolor emocional, eso es lo que peor recuerdo de mi estancia allí. Y era constante, todos los días. Hubo un día que recibimos 200 heridos a la vez, 80 muertos. No había día que entraban camionetas o carretas tiradas por burros con cadáveres amontonados encima. Que me recordaban un poco como a los documentales estos de los campos de concentración donde sacaban a cadáveres y los de las fosas comunes, los que liberaron los campos. Era un volumen de muertos que no era, bueno, yo nunca volvería a vivir nada parecido. Y bueno, en fin.

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Per desgràcia els mitjans de comunicació funcionem com funcionem i de vegades una guerra tapa la següent, ara parlem d'Iran i deixem de parlar del que està passant a Palestina. Ahir en aquest informatiu, perquè ara sembla que ja no estigui passant gaire res, ahir en aquest informatiu vam explicar que almenys 21 persones i també molts nens van morir ahir, per exemple, perquè es va esfondar un edifici, perquè la gent busca refugi allà on pot. Tu segurament la missió que tenies era intentar curar la gent, ja dius el títol del llibre, que és un desig, ojalà curar fos més fàcil, que. Que vau fer el que vau poder, evidentment, però una missió que no esperaves era també la d'haver d'informar, i segurament ara la d'haver d'informar també a través d'un llibre. El pròleg, deixa'm dir, que és de la periodista de televisió espanyola Almudena Ariza, que és un reconeixement també a la feina que et vam delegar una mica entre tots, ja que no hi podien arribar els periodistes, tu hi eres allà. Així que gràcies en nom de la professió també. Finalment, una última pregunta. No sé si t'has plantejat tornar mai més a casa.

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Por supuesto, me encantaría. Todos los días recibo whatsapps de mis amigos gazatíes. Claro, en Gaza hay internet porque Israel necesita la geolocalización y los datos de inteligencia de whatsapp para poderlos bombardear. Entonces, esta es la cara mala, pero la cara buena es que nos podemos comunicar. Y me cuentan que todo está mal, sigue bombardeando el ejército israelí. No es cierto que ha habido un alto fuego, en absoluto. Bastante efectiva para que se deje hablar del genocidio. Y, por ejemplo, ahora hay menos medicación de la que había cuando yo estuve, que ya era poquísima. En fin, que nada, que me gustaría mucho volver para ver a mis amigos, lo que pasa es que dudo que el ejército israelí me deje entrar, precisamente porque los médicos y enfermeros extranjeros, cuando salimos, no podemos dejar de contar lo que hemos visto, porque es tan atroz. Y clama tanto al cielo que tenemos que decirle al mundo. Es un acto natural, creo yo, ¿no? Y claro, si hablas demasiado, pues ya te ponen una lista negra, ¿no? Y yo sospecho que estoy en esa lista negra, pero bueno, ojalá algún día pueda volver porque les echo de menos, les echo mucho de menos. Me cuidaron muchísimo, me cuidaron mucho y bueno, simplemente lo último que quería decir es que en esta época de deshumanización, en la cual hay tantos mensajes en contra de las personas que vienen aquí desesperadas, muchas de ellas, se les trata de invasores y bueno, hoy mismo en el trabajo un compañero mío estaba insultando a los marroquíes por ser marroquíes, es decir, que el discurso de odio está calando en todos los estratos de nuestra población. Yo quiero romper una lanza por los gazatíes, que son musulmanes, que ellos, gracias a ellos, nosotros pudimos volver a nuestros países, los extranjeros, vivos, la primera vez que estuvimos en Gaza. Nosotros fuimos a ayudarles y fue al revés, ellos fueron los que nos ayudaron, los que nos dieron de comer, nos dieron agua, y si no llega a ser por la hospitalidad gratuita de gente que desde muchos lugares de nuestro país son considerados de segunda, Nosotros no hubiéramos vuelto vivos. Entonces, yo, por favor, le pediría a los oyentes que voten al partido que voten, se den cuenta de que los seres humanos todos merecen respeto y todos merecen no ser considerados de segunda o no ser considerados invasores.

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Ojalá curar fuera más fácil. Es el llibre que acaba de publicar Raúl Incertis y que vale la pena llegir. Raúl, muchísimas gracias.

17:19

Bona nit. Muchas gracias a vosotros, de verdad.

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