Urkullu: "Rajoy no tuvo una actitud proactiva para encauzar la situación"
El lehendakari Iñigo Urkullu ha abierto este jueves la novena sesión del juicio del proceso independentista en el Tribunal Supremo y la segunda con testigos. Urkullu ha sido propuesto como testigo por la defensa de Josep Rull.
Urkullu comenzó su declaración poco después de las 10:00 h, siendo interrogado por Francesc Homs, abogado de Rull.
A preguntas de Homs, ha explicado que su mediación en el conflicto empezó el 19 de junio de 2017, cuando el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, se lo pidió expresamente.
Según ha explicado, un mes después, el 19 de julio, mantuvo una reunión de 2 horas con Mariano Rajoy en la Moncloa para tratar exclusivamente el conflicto político en Cataluña:
Le dije a Rajoy que las cosas no debían seguir de la manera que se estaban conduciendo, hice la observación de que todo se estaba yendo de las manos y entendía que había que medir mucho los pasos que se daban, y me contestó diciendo que, en lo posible, haría lo mínimo y tendría la máxima delicadeza en todo lo que hiciera.
Urkullu ha añadido que a partir de junio tuvo muchos contactos con personas de diferentes ámbitos, el político, pero también el económico y cultural, aunque no ha dado ningún nombre.
El 4 de octubre
El lehendakari ha explicado que en los meses siguientes continuó con esos contactos con ánimo de mediación, y que fue el día 4 de octubre, el día después de la huelga general y del discurso del rey, cuando los contactos se intensificaron mucho.
También ha citado Santi Vila como una de las personas que lo llamó el día 4, entre otras personas, de las que no ha dicho el nombre, también recibió llamadas de otras personas, pero sin dar nombres, y que le explicó a Puigdemont.
Ha dicho que éste le volvió a pedir que hiciera de mediador, y que su actitud fue siempre de "disposición al diálogo":
Por parte de Puigdemont, siempre encontré una disposición de diálogo, además que era lo que me solicitaba: que encauzara una vía de comunicación conducente al diálogo, y encontré absoluta receptividad a los planteamientos que yo iba haciendo, hecho que pude constatar en la reunión a la que procedió como presidente de la Generalitat, el día 10 de octubre, en el pleno que se sustanció en el Parlamento de Cataluña.
Posteriormente mantuve con Puigdemont una comunicación escrita durante los días 20, 21, 22 y 23 de octubre, en la que yo le hice mis observaciones y sugerencias en relación a la declaración unilateral de independencia, que entendía que no había tenido un valor normativo en la declaración que se efectuó el 10 de octubre. También lo comuniqué al presidente del gobierno español, así como lo que estaba sucediendo el 10, como también lo que podía suceder el 25 de octubre en el pleno del Parlament de Catalunya.
Puigdemont buscó hasta el último momento un diálogo que posibilitara una relación estable entre ambos gobiernos.
La actitud de Rajoy "no era proactiva"
A preguntas del fiscal Jaime Moreno, Urkullu ha explicado que la actitud de Mariano Rajoy durante todo el proceso fue de "escucha", pero que no fue "proactiva" para buscar solucionar el conflicto:
Es una actuación ordenada por un juez, pero con unas fuerzas y cuerpos judiciales. En todo caso, había también una renuncia, como he dicho antes, por lo que pudiera ser la actitud propositiva o positiva, o proactiva, por parte del presidente del gobierno. Y era una actitud de escucha, de respuesta no satisfactoria en algunos casos, pero no era proactiva de lo que pudiera ser intentar enderezar la situación.
Puigdemont no quería la DUI
A preguntas de la abogada del Estado, Rosa María Seoane, Urkullu ha afirmado que Puigdemont era reticente a hacer una declaración unilateral de independencia, una DIU:
Debo decir que compartía la reflexión que yo le participaba, de ninguna manera él tenía deseo de proceder a la declaración unilateral de independencia. Y eso lo constaté así el día 10 de octubre, previo al desarrollo del pleno en el Parlament de Cataluña, durante el pleno del Parlament de Cataluña y posterior al pleno del Parlament de Cataluña de este día 10 de octubre.
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La "presión" de JxS y de la calle el 26 de octubre
Según ha afirmado Urkullu, la madrugada del 25 de octubre Puigdemont se comprometió con él a convocar elecciones, pero al día siguiente se desdijo debido a la "presión" que recibía dentro de Junts pel Sí y también de la calle:
Encontré en el president Puigdemont una actitud absolutamente receptiva, que es constatable también con lo que fue el acuerdo al que se llegó la noche del 25 al 26 de octubre. Y las conversaciones que tuve el 26 de octubre con él por la mañana, en principio una conversación que mantuvimos a las 10 de aquella mañana, casi una hora antes de la hora que él había fijado comparecer ante los medios de comunicación y que luego se pospuso, hasta que, a las 14 h, de ese día 26 de octubre, él me comunicó, lamentando que las personas que estaban en la plaza Sant Jaume concentradas, manifestadas, se le estaban rebelando, que entendía que también tenía una presión en su propio grupo parlamentario de Junts pel Sí, y que no podía proceder a lo que había sido el acuerdo adoptado en esa madrugada de disolver el parlamento y convocar las elecciones autonómicas, que era lo que yo le sugería para intentar evitar la aplicación del artículo 155.
"Yo no podía ofrecer garantías"
Sin embargo, Urkullu ha admitido que el compromiso de Puigdemont con él no garantizaba que se parara la aplicación del 155, porque Rajoy no le había dado una respuesta "taxativa" al respecto:
Transmití en último instante a Puigdemont, que me requería alguna garantía. Le dije que yo no podía ofrecer garantías.
En todo caso, sí una intuición, a la que me he referido, por lo que era también el contexto que se estaba dando respecto al pleno del Senado, con una enmienda presentada por el PSOE, una última propuesta de enmienda que yo dirigía a Rajoy, a Puigdemont, a la coordinadora general del PDeCAT, al presidente del PNV y al secretario general del PSOE, el día 27 de octubre, además de otra propuesta de voto particular que ofrecí también a un senador autonómico del País Vasco.
Pero la intuición se basaba en la posibilidad de que, disuelto el Parlament de Cataluña, y convocadas las elecciones por el presidente Puigdemont, aunque se aprobara la aplicación del 155, la disposición entre las formaciones políticas mayoritarias, el PP y el PSOE, hiciera que no se aplicara el 155. No hubo una respuesta taxativa por parte del presidente del gobierno.
Un testigo clave
El testimonio de Urkullu era esperado, sobre todo por el papel que se sabía que había realizado como mediador entre la Generalitat y el gobierno español, y para saber en qué términos se había producido esta mediación.
El mismo 27 de octubre, fecha de la declaración de independencia en el Parlament y de la aplicación del artículo 155 de la constitución, el lehendakari dijo que se seguía "buscando una solución".
